Descubre la gastronomía en Boyacá y Santander.
En los Andes colombianos, el clima no solo viste el paisaje también la sazona. La altitud, la humedad y el sol deciden qué crece, cómo se conserva y qué apetece. Así, territorio, ingredientes y técnicas se encadenan hasta volverse identidad.
Boyacá respira frío de altiplano y neblina de páramo. Allí prosperan las papas y otros tubérculos andinos (cubios, ibias, chuguas), el maíz de altura y los lácteos. No es casual que el cocido boyacense sea una olla lenta y generosa capas de tubérculos y carnes que abrigan el cuerpo en tierras frías. La arepa boyacense, gruesa y dorada, alimenta con maíz y, a veces, un guiño dulce de panela o cuajada. Y cuando baja la tarde, la cuajada con melao resume la lógica del clima
Santander alterna mesetas secas, cañones ventosos y valles cálidos. El sol favorece la caña panelera, los cítricos y la yuca; el aire seco invita a conservar. De ahí la carne oreada: adobo, brisa y sol que concentran sabor y permiten guardar. En la olla, el mute santandereano reúne maíz pelado, carnes y verduras en una sopa robusta, pensada para la faena y los caminos. Y cuando la temporada lo dicta, las hormigas culonas se tuestan como un bocado crujiente que sabe a cosecha y a rito.
En ambos territorios, el clima marca el menú: frío que pide olla y lácteos; sol y sequedad que sugieren panela y secados. Resultado, platos que narran su geografía en cada bocado.

BOYACA
- RECETAS QUE TIENEN TRADICION
En las tierras cundiboyacenses sus habitantes utilizaban al máximo los recursos propios que se producen en las tierras frías de alta montaña, como la papa, los cubios, jibias y chuguas, principales ingredientes de este plato típico colombiano.
Este plato tiene origen en la olla podrida española, que a su vez proviene de un plato judío que se denomina Adafina. Este se caracteriza por estar hecho de carne de cordero y garbanzos, siendo la única diferencia que al plato español se le agrega tocino. Los pobladores nativos, reemplazaron varios ingredientes por plantas propias de la zona, como las chuguas, los nabos y las ibias.
La arepa de mantequilla o arepa boyacense hace parte de las tradiciones que se mantienen hoy en día en el municipio de Ramiriquí y otras poblaciones de la zona centro del Departamento. Asada con leña en una laja de piedra o con los métodos modernos en hornos industriales a gas, las arepas son muy reconocido por el insuperable sabor que le dan la harina de maíz cosechado en la zona, la cuajada o queso que se elabora en las viviendas y la receta transmitida de generación en generación.

SANTANDER
El mute santandereano es una de las muestras gastronómicas más importantes de Bucaramanga y todo Santander. Se ha convertido en un plato emblemático, el cual es una unión entre tres culturas distintas: la indígena, la española y la africana, al ser un alimento típico está envuelto en muchos años de historia; el origen de este alimento se remota a la época de la conquista, en los actuales departamentos de Santander y norte de Santander.
Uno de los relatos del origen de esta sopa se debe a la llegada de los españoles, debido a que estos trajeron ingredientes como "tripas", "callos", y "cocidos a la madrileña", provocando un choque cultural; De esta forma a la típica sopa de maíz que preparaban los indígenas se modificó agregando ingredientes exóticos de los españoles, creando el mute. Aunque la receta se haya creado en dicha época, su nombre se remonta a un par de años más adelante; se cree que el mute se llama así en honor a la familia Mutis, ya que en esos tiempos eran conocidos por preparar la mejor sopa del sector.
Esta famosa sopa de la familia Mutis, fue degradando su nombre hasta llamarse "Mute". Como dato adicional, la familia Mutis contó con dos importantes miembros a nivel nacional José Celestino Mutis (fundador del estudio de la medicina científica, de la botánica y de la astronomía en Colombia) y su hermano Manuel Mutis (uno de los fundadores de la ciudad de Bucaramanga).
ACTIVIDAD DE LA UNIDAD 1:
La actividad consiste en unir la fila A (donde están los nombres de los platos) con la fila B (donde están sus características), como complemento de la primera unidad, que nos permite conocer diferentes platos característicos de cada región, además de los alimentos usados para su elaboración.




